miércoles, 27 de abril de 2011

Las campañas antes de tiempo


¿Qué tienen en común Elisa Carrió, Eduardo Duhalde, Ricardo Alfonsín, Fernando “Pino” Solanas, Mario Das Neves o Julio Cobos? Poco. Pero todos se lanzaron a la carrera electoral para 2011 y comenzaron por violar la ley que aprobó el Congreso en 2009 que, además de introducir las internas abiertas, fijó el inicio de la campaña apenas 35 días antes de los comicios.
La norma, mucho más exigente y polémica que la que estaba en vigor antes de la reforma, deja poco lugar a dudas: “La campaña electoral es el conjunto de actividades desarrolladas por las agrupaciones políticas, sus candidatos o terceros, mediante actos de movilización, difusión, publicidad, consulta de opinión y comunicación, presentación de planes y proyectos, y debates a los fines de captar la voluntad política del electorado”. Así comienza el artículo 64 bis de la ley de reforma política. Y continúa: “La campaña electoral se inicia treinta y cinco [35] días antes de la fecha del comicio”. Esa fecha quedó establecida para el 14 de agosto para las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias, y para el 23 de octubre, en el caso de los comicios generales. “Queda absolutamente prohibido realizar campañas electorales fuera del tiempo establecido por el presente artículo”, amplía la norma. Pero desde diciembre pasado, siete meses antes del plazo, la mayoría de los candidatos se lanzó a la carrera electoral.
Por ahora, y gracias al misterio que siempre aplicaron los Kirchner a la hora de oficializar sus postulaciones, la Presidenta es una de las pocas posibles candidatas que está a tono con la misma ley que ella propició y que aprobó el Congreso. Otro que está en línea es el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri.
Poco tiempo
Para los especialistas en temas electorales, lo riguroso de la ley obliga a muchos candidatos a violarla. “La norma que redujo la campaña de 90 a 35 días carece por completo de racionalidad. Cuando las normas establecen límites absurdos, terminan siempre siendo incumplidas”, opinó Delia Ferreira Rubio, miembro del directorio de Transparency International.
El primero en romper la regla fue el diputado Ricardo Alfonsín. Se lanzó con un acto sobre la Avenida de Mayo, con un palco gigantesco, militantes que lo vivaran, y la presentación de sus propuestas. Fue el 3 de diciembre, en una manifestación que incluyó sus consignas para la campaña.
La seguidilla de presentaciones de candidaturas siguió apenas unos días después. “Pino” Solanas, de Proyecto Sur, se presentó en el microestadio de Ferro el 7 de diciembre, con consignas tendientes a captar el voto.
Cinco días después, lo hizo Elisa Carrió, líder de la Coalición Cívica. El 12 de diciembre, desde un auditorio del Buenos Aires Desing, presentó su postulación, pero estuvo más cuidada que la que hicieron sus colegas candidatos. Aunque incluyó la fórmula completa para la boleta presidencial, con Adrián Pérez como candidato a vicepresidente, el acto de Carrió fue una asamblea nacional de su partido que por unanimidad decidió ungirla como candidata. A pesar de ese primer resguardo, anunció que se lanzará formalmente el viernes próximo desde Mar del Plata.
Duhalde tampoco se quedó atrás y el 20 de diciembre, con una presentación en el complejo Costa Salguero, se lanzó como candidato presidencial. No tuvo reparos en hablar de sus propuestas y su equipo y describió el acto directamente como el lanzamiento formal de su postulación.
A diferencia de Alfonsín, el resto de los candidatos de la UCR todavía se mantienen al margen de los grandes actos de campaña. Si bien Ernesto Sanz anunció que se postulará, no hizo presentación alguna. En una delgada línea quedó el vicepresidente Julio Cobos. Todavía no se lanzó, pero ya generó polémica: en la última semana del año, empapeló la ciudad con afiches en los que pedía un 2011 en paz, que el gobierno de Macri le tapó con una banda roja de “infracción”.
Otro de los presidenciales que apeló a los carteles publicitarios fue el gobernador de Chubut, Mario Das Neves. Con la leyenda Presidente 2011, en letras blancas con fondo verde, utiliza todos los mecanismos que la ley prohíbe.
Desde 2002, la norma electoral establecía 90 días de campaña, que ahora pasaron a ser 35. Incluso con esa ley menos rigurosa, los candidatos actuales tampoco estarían en regla.

Fuente: La Nacion

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